El nuevo antojo que invade mis redes (y mi estómago)
Okay, siendo honesta, si has abierto Instagram o TikTok en las últimas semanas aquí en Seúl, es imposible que no hayas visto esos cuadraditos dorados, brillantes y con una textura que parece el hijo perfecto entre un mochi y un brownie de mantequilla. Lo llaman ‘Shanghai Butter Tteok’ (상하이 버터떡) y, aunque admito que al principio me mostré un poco escéptica —porque ya saben que en Corea cada mes aparece un ‘postre definitivo’ que luego desaparece—, esta vez la cosa se siente diferente. Hay algo en ese aroma a mantequilla tostada que te atrapa desde que entras a cualquier cafetería de Seongsu-dong este marzo de 2026.
He estado siguiendo el rastro de este dulce porque, como buena curadora, no puedo simplemente comer algo y ya; necesito saber de dónde salió. Resulta que, aunque en Seúl se le está dando todo el empuje como una tendencia llegada directamente desde las calles más chic de Shanghai, la historia tiene un giro que te va a volar la cabeza. No es exactamente un invento nuevo, sino más bien un ‘rebranding’ magistral de un clásico que muchos de nosotros ya conocíamos bajo otro nombre. Pero antes de entrar en polémicas de origen, hablemos de lo que importa: ¿por qué todo el mundo está haciendo fila por esto?

«Al principio pensé que era solo otro postre pesado, pero la textura elástica por dentro y crujiente por fuera es adictiva. No es demasiado dulce, lo que lo hace peligroso porque puedes comerte cinco de una sentada sin darte cuenta», comenta @K-Foodie_Seul en un post reciente con más de 50,000 likes.
El secreto revelado: De Hawái a Shanghai con amor
Aquí es donde me pongo mi gorra de investigadora. Resulta que el ‘Shanghai Butter Tteok’ es, en esencia, el famosísimo **Hawaiian Butter Mochi**. ¡Sí, como lo oyes! En Hawái, este es un postre local básico, de esos que encuentras en todas las reuniones familiares y potlucks desde hace décadas. Es una mezcla fascinante de la cultura japonesa (por el uso de la harina de arroz glutinoso o mochiko) con los ingredientes tropicales y occidentales que abundan en las islas. La versión hawaiana es una institución, e incluso venden mezclas listas en los supermercados para que solo tengas que añadir agua y hornear.
Entonces, ¿cómo terminó llamándose ‘Shanghai Butter Tteok’ en Corea? Parece que la tendencia rebotó primero en China, donde se volvió viral en las plataformas de estilo de vida como Xiaohongshu. Los influencers de Shanghai empezaron a mostrarlo como un snack casero fácil de hacer, y de ahí, cruzó el mar hasta nuestras costas. Es curioso cómo la comida viaja, ¿verdad? Lo que para una abuela en Honolulu es un postre de domingo, para un Gen-Z en Seúl es la novedad más vanguardista del 2026. Pero hey, si eso significa que ahora puedo encontrarlo en cada esquina, no me voy a quejar.
La anatomía del sabor: Coco vs. Leche
Si te pones a analizar las recetas (y confía en mí, he pasado horas comparándolas), hay una diferencia clave que separa al original hawaiano del que estamos viendo ahora en Corea. El Butter Mochi de Hawái utiliza **leche de coco** como base líquida principal, lo que le da un aroma tropical súper profundo y una cremosidad muy específica. Además, es muy común verlo decorado con coco rallado tostado por encima, dándole una textura extra.
Por otro lado, la versión que se ha popularizado como ‘Shanghai Butter Tteok’ suele sustituir la leche de coco por **leche entera normal**. ¿El resultado? Un sabor mucho más centrado en la mantequilla pura y el lácteo, algo que quizás encaja mejor con el paladar coreano promedio que a veces encuentra el coco demasiado invasivo. Al usar leche normal, el sabor se vuelve más neutro, permitiendo que la calidad de la mantequilla brille por completo. Es como un pastel de arroz de lujo, con ese toque ‘chewy’ que tanto nos obsesiona aquí (el famoso término ‘kkondeuk-kkondeuk’).

Mi experiencia en la cocina: Expectativa vs. Realidad
Como no podía quedarme solo con la teoría, decidí intentar hacerlo en casa el fin de semana pasado. Mi piel mixta y yo solemos evitar el calor del horno, pero por el Butter Tteok, hago el sacrificio. La receta es engañosamente simple: harina de arroz glutinoso (chapssal-garu), mucha mantequilla derretida, azúcar, huevos y leche. Lo mezclas todo, lo metes al horno y esperas a que ocurra la magia. El olor que desprende es… indescriptible. Es ese aroma cálido que te abraza y te dice que todo va a estar bien.
Mi primer intento fue un poco desastroso porque saqué el molde demasiado pronto. El truco, amigas, está en dejar que se forme esa costra dorada casi marrón en los bordes. Esa es la mejor parte, donde el azúcar y la mantequilla se caramelizan y crean un contraste crujiente con el centro elástico. Si lo sacas muy blanco, solo tendrás una masa pegajosa. Confía en mí: busca el dorado oscuro. Una vez que lo logré, entendí por qué los YouTubers de repostería coreanos han estado subiendo videos de esto sin parar. Es el snack perfecto para acompañar un Iced Americano.
«Lo intenté hacer con la receta de un canal de YouTube coreano y es increíblemente fácil. Lo mejor es que al día siguiente, si lo pasas un minuto por la freidora de aire (air fryer), recupera toda la textura crujiente. ¡Es un peligro para mi dieta!», dice una usuaria en un foro de cocina con más de 300 comentarios.
¿Por qué nos tiene tan obsesionados en 2026?
Creo que el éxito del Butter Tteok radica en su honestidad. En un mundo donde los postres a veces son demasiado complicados, con capas de mousse, gelatinas y decoraciones imposibles de comer, este pastel de arroz y mantequilla vuelve a lo básico. Es reconfortante. Además, encaja perfectamente con la tendencia del ‘K-Dessert’ moderno, que consiste en tomar texturas tradicionales coreanas y mezclarlas con sabores globales.
También hay un factor de accesibilidad. A diferencia de los macarons o los croissants que requieren una técnica de nivel profesional, cualquier persona con un horno o incluso una freidora de aire puede hacer un Butter Tteok decente en casa. En una época donde el costo de vida en Seúl sigue subiendo, tener un postre de lujo que puedes hacer por unos pocos wones es un alivio para el bolsillo. Es el ‘lujo asequible’ que todos necesitamos después de un largo día de trabajo.
El veredicto de Mina: ¿Vale la pena el hype?
Okay, llegamos al momento de la verdad. ¿Deberías correr a la cafetería más cercana o comprar los ingredientes para hacerlo hoy mismo? Mi respuesta es un rotundo **SÍ**. Pero con una condición: pruébalo cuando esté tibio. La diferencia entre comerlo frío y comerlo recién hecho (o recalentado) es abismal. Cuando está tibio, la mantequilla todavía está ‘viva’ y la textura del arroz glutinoso es máxima.
Si eres fan de los sabores tropicales, te recomiendo que busques la receta original hawaiana y uses leche de coco. Pero si prefieres algo que sepa a gloria bendita y mantequilla pura, quédate con la versión que está triunfando en Shanghai y Seúl. No importa cómo lo llames, si Butter Mochi o Butter Tteok, lo importante es que es una delicia que une culturas a través de la textura más satisfactoria del mundo.
¿Mi consejo final? No te dejes engañar por los nombres pretenciosos en los menús. Al final del día, es un postre humilde que ha conquistado el mundo gracias a su sabor. Y si me preguntas a mí, prefiero mil veces un cuadradito de estos que cualquier otro postre excesivamente dulce y artificial. ¡Cuéntame en los comentarios si ya lo probaste o si te animas a hornearlo este fin de semana! Estaré leyendo sus experiencias (y envidiando sus snacks).
«He probado ambos y, aunque el de Shanghai es muy rico, el toque de coco del hawaiano es superior. Eso sí, prepárate para que toda tu casa huela a pastelería francesa por tres días», comenta un usuario en Instiz, resumiendo perfectamente el sentimiento general.
Y así cerramos este reporte de tendencias. Manténganse dulces, manténganse curiosas, y sobre todo, ¡no dejen de probar cosas nuevas aunque tengan nombres confusos! Nos vemos en la próxima reseña de SYNC SEOUL. ¡Chao!



